Horas platicando, los de siempre y también chicos nuevos.
Fue una reunión en aquel café, durante las conversaciones no preste atención a muchas cosas aun así opine en suficientes ocasiones aunque mi mente de momento estaba en un viaje astral dentro de tu mirada. Lo mire con ojos de tentación e inocencia.
Se sentó frente a mi (evitando el asiento que estaba a mi lado) pues obstaculizaba lo que el y yo preveíamos desde Internet y quizá hasta por teléfono.
De momento todos fumaron el silencio dejando el aire limpio para nuestras sonrisas, y suspire, largo y tendido tal como Chapultepec cuando nunca termina.
Y yo lo sabia, y el fingía la ignorancia.
Así después de varios tragos y cien chistes se termino todo.
Veníamos de donde todos.
Caminamos la calzada con los invisibles amigos que entre ojos ignorábamos, caminando a su lado pero con nuestro ritmo, partimos donde las esquinas nos separan; El y yo íbamos para rumbos distintos, pero decidimos caminar mas allá de Chapultepec para tomar una misma ruta.La calle ancha se volvió tan angosta como el ojal de una aguja, los pasos marcados como el son de una escolta en la primaria retumbaban en mi cabeza incluyendo el silencio de la plática sin sentido que nuestras gargantas escupían lo detuve, las palabras dejaron de escucharse, y mientras mi conciencia jugaba a las escondidas. Toque las ovejas negras que nacen y viven en su cabeza, sonreí sin que mis labios dijeran tanto (lo deje a su imaginación) no nos podíamos quejar ni para que pensar en discreción pues cuando el sol se va a dormir son menores las miradas que nos prestan atención.
Nuestras narices comenzaron a bailar un vals nuestros ojos se esfumaron tras los parpados que rápidamente bajaron, y después de muchos árboles y estrellas, sus labios decidieron se como un mexicano que va de ilegal hacia estados unidos aventando su destino, se hacia aun mas tarde, y sin decir nada dimos por hecho que debíamos seguir caminando hasta llegar al autobús.
Y ahí estaba yo en mi cama dormida y despierta.
Y ahí estabas tú en tu cama dormido y despierto.
Y ahí estábamos los dos en Chapultepec un lugar que solo tu y yo conocemos.